Carta de los deberes de los padres en el deporte
1.La elección de la disciplina deportiva favorita corresponde a mis hijos en total autonomía y sin condicionamientos por mi parte.
2. Mi deber es comprobar que la actividad deportiva sea funcional a su educación y a su crecimiento psicofísico, armonizando el tiempo del deporte con los compromisos escolares y con una serena vida familiar.
3. Evitaré a mis hijos, hasta los 14 años, pesadas actividades competitivas, salvo disciplinas educativas, privilegiando el deporte lúdico y recreativo.
4. Los seguiré con discreción, con su consentimiento, si sirve a ayudarlos a tener con el deporte una relación equilibrada.
5. No pediré a los entrenadores de mis hijos nada que no sea útil a su crecimiento y proporcional a sus méritos y potencialidades.
6. Diré a mis hijos que para ser buenos deportistas y sentirse felices en la vida no es necesario convertirse en campeones.
7. Les recordaré que también las derrotas ayudan a crecer porque sirven para hacerse más sabios.
8. Les mostraré los valores del Panathlon como fundamento ético para abordar una buena experiencia deportiva.
9. A su regreso a casa no preguntaré si han ganado o perdido sino si se sienten mejores. Ni preguntaré cuántos goles han marcado o sufrido o cuántos récords han batido, sino si se han divertido.
10. Querré reflejarme en sus ojos cada día y volver a encontrar mi sonrisa joven
